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Un informe aportado por fuentes de inteligencia militar relata en detalle la trampa elaborada contra Lapadula a solicitud del ELN. Precisa el documento que la conspiración fue coordinada por el gobernador Omar Pietro y el general Ovidio Delgado Ramírez, jefe de REDI Occidente quien envió una nota informal al general Lapadula solicitándole que tramitara el permiso para que una fundación de la gobernación, pudiese trasladar materiales de construcción. El general Lapadula lo hizo. Sin embargo, la nota agrega que cualquier alteración de lo allí autorizado, sería objeto de sanciones penales.

Chávez disfrutaría esta guerra, donde la ira es la ley y todo es válido bajo el signo del odio que a nadie respeta, donde, por lo tanto, la piedad se olvidó. Donde se generaliza e ignora la justicia. Porque la verdad es que no todos son corruptos.

Nadie confía en el otro. Y sin embargo paradójicamente, una mayoría se hace eco de mentiras que repite sencillamente porque en su imaginario quisiera que esa versión fuese cierta, o porque coincide con su posición política o con su narrativa de los hechos en la que los villanos son construidos por su antipatía personal. Sin consideración ni respeto.

Es la Fuerza Armada la señalada como principal responsable de que Maduro siga en el poder. La culpable de la represión. La que traiciona a la patria entregando la soberanía a cubanos, rusos, chinos, turcos, iraníes. La que asalta nuestras riquezas. Las pruebas son continuas. Un caso vigente: aviones Y8 del grupo aéreo número 6 han están haciendo vuelos nocturnos a Cuba. Lo hacen con frecuencia, ida y vuelta. ¿Qué transportan? Los aviones están adscritos al Ministerio de la Defensa.

Ejemplos sobran. Lo que están haciendo con el arco minero no tiene perdón de Dios. Lo terrible es que los militares, sin que les tiemble el pulso, son cómplices de masacrar a los indígenas. 

Lo que ocurre en la Fuerza Armada no debe sorprender. En medio del dramático deterioro en la formación académica, abundan los antivalores y Diosdado por un lado y los cubanos por el otro, se han encargado de minar el liderazgo. A los segundos no les conviene un jefe con el control que aglutine el descontento. En cambio, Diosdado quiere el poder para él.

En esa desbandada de la moral, los mandos de la FANB se han ido amoldando para el crimen. La estructura es utilizada para los negocios ilícitos. Quien se resista a sumarse al delito, es castigado.

Maduro y sus socios de la corporación criminal –especialmente los cubanos– a partir de los hechos en Bolivia y ante la convocatoria de calle fijada para el 16 de noviembre, tomaron medidas extremas dentro de las Fuerzas Armadas y activaron a sus grupos paramilitares destinados a evitar las protestas bajo las manos de las FAES que cargan con casi 19.000 muertos en su haber durante tres años y sus miembros han sido los ejecutores del plan destinado a acabar con cualquier liderazgo popular y sembrar el terror en los barrios donde la desesperación por hambre puede llevar a arriesgar la vida con tal de expulsar del poder a los responsables de su desgracia.

Maduro exuda barbarie, expira maldad. Las cifras que documentan la destrucción del país no caben en este espacio y no alcanzan una explicación lógica. Y el usurpador, no conforme con los delitos mencionados, traicionó a la patria. La entregó a los cubanos y luego la mutiló para repartirla entre las mafias que ahora constituyen la corporación criminal sobre la que se ha mantenido. Convirtió a Venezuela en un antro, donde lo ilícito es protegido, donde el hampón es premiado y donde las únicas acciones de gobierno son otros delitos que realmente son sus nuevos negocios, tales como el Clap, la importación de medicamentos, el narcotráfico y la violencia.

La lucha en la calle no se decreta. Tampoco el voto. Eso deberíamos haberlo entendido desde hace bastante. A la comunidad no se le convence haciendo circular los análisis de Luis Vicente León que proponen acudir a elecciones presidenciales. No es una manera respetuosa de plantear un cambio en la estrategia que por demás es un escenario plausible en un país donde hacer política se ha convertido en un asunto casi imposible.

El problema está en que el cambio de seña sin explicación, genera una razonable sensación de engaño. 

A este régimen salvaje y genocida que encabeza Maduro le resbala la opinión de la comunidad internacional, pisotea la ley y se ríe de que el pueblo corra o muera. Los usurpadores son el atraso, la inmoralidad, la maldad. Se burlan de la democracia. He ahí la diferencia con los gobiernos de Chile y Ecuador.

Es un plan del comunismo del que quisiera destacar una parte: la psicopolítica, es decir, la técnica masiva de lavado de cerebros. Así ha sido difundida por psiquiatras y sociólogos que desde hace décadas vienen advirtiendo el interés del comunismo en atacar la mente humana, en cuyo escenario las personas van perdiendo el control, la serenidad, la lucidez. Y no se dan cuenta de que están cambiando sus convicciones.