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La codicia por las minas es el activador del régimen que coloca en agonía a la etnia pemón. Salvador Franco fue llevado a la muerte y los responsables algún día responderán ante la justicia.

Un gran obstáculo para la codicia oficialista ha sido la etnia pemón, comunidad asentada en la Gran Sabana y sus alrededores y que ha venido siendo víctima de ataques brutales en distintas ocasiones. Y aunque el registro de expertos califica al pemón como una etnia pacífica y más bien amistosa, ellos han reaccionado ante las agresiones. Su coraje apoyado en arcos y flechas no ha podido evitar que los vengan despojando de su territorio ancestral. Los efectivos de la Fuerza Armada son los verdugos. Los choques han ido creciendo.

Un año oscuro por unanimidad que ha abonado desesperanza en un país agotado que no se entrega. Por acá un breve recuento con la contribución de mis seguidores en Twitter

Para el cierre de este 2020 solicité a mis seguidores de Twitter que seleccionaran el evento que consideraran más relevante en la realidad venezolana. Con orgullo he constatado que la mayoría demostró estar informada y manejar con certitud la evaluación de los acontecimientos. A partir de este enriquecedor ejercicio, seleccioné la noticia que a mi criterio fue la más relevante y sobre la que estoy convencida traerá consecuencias de máxima trascendencia para nuestro país. Me refiero al Informe de la Comisión de los Hechos de la Organización de las Naciones Unidas que en septiembre pasado señaló que Nicolás Maduro,los agentes estatales y los grupos que trabajan a su servicio, han cometido violaciones flagrantes de los derechos humanos que configuran crímenes de lesa humanidad.

José Vicente Rangel construyó su imagen enfocada en alcanzar dinero y poder. Desde el inicio de su carrera política mintió. Cuando el dictador Marco Pérez Jiménez llegó a Miraflores, Jotavé huyó del país. Muchos líderes habían sido encarcelados, pero él se escapó sin ser siquiera perseguido. Después inventó una versión heroica asegurando que había estado preso. No sería la única información falsa en su larga hoja de vida. También contó que había egresado de la escuela de Derecho y que luego había alcanzado un doctorado. Falso.

En sus 91 años hizo mucho daño. Utilizó el poder en todas las instancias posibles para sus propios intereses. Aún quedan los herederos de su mal.

Mientras Maduro se cura las heridas, Michelle Bachelet coloca en el debate el proceso electoral de 2021, no sin antes disparar contra la unidad opositora. La declaración de Michelle Bachelet quien salió al paso al contundente rechazo del mundo democrático al fraude del 6D. Su intervención fue un gesto, una contribución para suavizar el repudio, para ayudar al dictador a recoger los vidrios regados en el piso después de la respuesta del país a la farsa del pasado domingo. La Alta Comisionada de la ONU se ha apresurado a lavarle la cara al régimen al describir el fraude consumado como “un proceso pacífico” y para asomar tibiamente algunas irregularidades (solo eso, irregularidades), tal como que “el gobierno, de alguna manera, presionó a los trabajadores públicos”. 

Es la rutina de la dictadura ajustada a su plan con el que tratará de recuperar la Asamblea Nacional Sus anteriores intentos han fracasado. Ahora la Venezuela democrática deberá demostrar con fiereza que no se entregará. Deberá hacer virar el arma con la que le apuntan.

El país que ha librado innumerables batallas desde el mundo opositor ha sido maltratado sin piedad. La dictadura le ha privado de lo mínimo necesario para vivir. Le ha fracturado su psiquis, le ha arrebatado el amor de sus afectos. Lo doblega ante la necesidad. Lo deshumaniza y le seca la esperanza.

LA FAES atenta contra aliados de Maduro cuyo entorno conspira para obtener la mayor tajada de la herencia de negocios de Alex Saab.

La desaparición del comerciante Edward Velásquez Fernández en manos de efectivos de la FAES apenas asoma el rostro de lo que el Frankenstein construido por Nicolás Maduro es capaz de hacer, sin lealtad alguna a su creador.La Fuerza de Acciones Especiales ha atacado al entorno presidencial, haciendo honor a su inspiración: el crimen ejecutado con impunidad para su provecho y sin lealtades.

La FAES adquirió una fuerza inusitada. Llovieron los recursos y sobró apoyo para actuar con impunidad. Y Maduro se siente complacido. A final de cuentas siempre quiso tener un brazo armado a su disposición. Ya en el 2015 había fundado la Operación de Liberación y Protección del Pueblo para disponer de una fuerza de acciones especiales entrenada y apertrechada. La OLP pronto sembró terror en los barrios. Reclutaron colectivos armados rompiendo a los militares el monopolio de las armas. Se configuraron grupos de exterminio. Sin embargo, presiones de las Organizaciones No Gubernamentales lo obligaron a bajar el perfil y cambiarle de nombre. El monstruo de la mutación a FAES resultó peor.

El 17 de diciembre de 2009 la juez María Lourdes Afiuni fue trasladada al centro de reclusión femenina INOF en Los Teques. Sin orden judicial había sido señalada por liberar al empresario y banquero Eligio Cedeño quien tenía tres años preso sin juicio que lo procesara por evasión de controles de divisas. Afiuni actuó en concordancia con la recomendación del Grupo de Trabajo sobre Detención de la Organización de Naciones Unidas. Iniciaba un vía crucis que aún no tiene final.

La tortura se fue expresando en su cuerpo desgarrado por violaciones continuas. Sus órganos sexuales, vejiga y ano estaban destrozados y un seno había necrosado a punta de patadas calzadas con bota militar. Entonces, en el 2011 el país vio por primera vez su sonrisa de niña que se asomó tras las rejas de su apartamento convertido en prisión bajo el arresto domiciliario por razones de salud. Y aun cuando en el 2013 después de miles de opiniones de expertos en el mundo se decidió su libertad condicional, el juicio seguiría.