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Jamás habrá el registro de un procedimiento que pueda sostener las mentiras del régimen. Es imposible negar con pruebas que los ocho oficiales de la FANB que estaban en manos del grupo de Gentil Duarte fueron entregados coordinadamente luego de ser complacidas las peticiones de los captores guerrilleros.

Las exigencias fueron transmitidas a Diosdado Cabello a través del Sebin (organismo que él controla). El nombre de Diosdado había sido asomado en el segundo comunicado leído por el grupo de retenidos. No es la primera vez que Diosdado interviene públicamente en favor de la narcoguerrilla. Recordemos que, en septiembre de 2019, Lucas Valbuena, alias comandante Lucas, fue apresado junto a 14 hombres de la FARC, en un asalto al fuerte militar Ambrosio Plaza de Elorza en Apure por el robo de fusiles y más de 40 mil municiones. Los detenidos fueron alojados en la cárcel de Santa Ana en Táchira.

Danny José Vásquez Hernández hizo una aparición milagrosa en la población de la Victoria el pasado 19 de mayo, casi un mes después de la matanza. Inimaginable lo que ese joven debe haber sufrido. 27 días solo, huyendo de una poderosa guerrilla, sin equipos y en un territorio que de agreste se convierte en inhóspito, con una temperatura que supera los 34 grados centígrados sin poder acercarse al río a beber agua. Debe haber sufrido unos cuantos desmayos. Con seguridad Danny apeló a lo aprendido en los cursos de sobrevivencia, a las lecciones de evasión y escape. Se guio con las estrellas, se procuró raíces para comer, supo cómo evadir los animales salvajes, con astucia se ocultó del enemigo que lo buscaba porque sabía que estaba huyendo.

El continuo maltrato a los ciudadanos, la descarada impunidad para el círculo de poder ante la comisión de los más graves delitos, el gatillo activado sobre la sien del ser más amado, procuran fracturar la psiquis de la gente, mantener el control social y enfrentar a los ciudadanos que terminarán desconfiando uno del otro y en especial de su liderazgo político. 

El 7 de marzo pasado Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores circularon imágenes recibiendo la primera dosis de la vacuna Sputnik V. Otros miembros de la élite de la dictadura continuaron el ejemplo festivo que contrastó con las noticias del aumento de casos de contagio y el reclamo -censurado en muchos casos- de médicos y demás trabajadores de la salud que no fueron considerados para ser inmunizados en medio de la desastrosa situación asistencial. ¿Es casual restregarle al pueblo “yosímevacunoytúno”? No lo es.

La Fuerza Armada venezolana es parte del Frankenstein en el que se ha ido convirtiendo la institucionalidad local. Los recientes hechos entre marzo y abril en la zona de Alto Apure en la frontera con Colombia solo han mostrado parte del monstruo.

La muerte de 12 efectivos, la desaparición de 11 -ocho prisioneros de guerra y tres con destino desconocido- en manos del frente décimo disidente de la FARC, ha evidenciado el desmoronamiento de la moral del estamento militar. Expertos aseguran que en el estruendoso desastre no solo falló la planificación de inteligencia y contrainteligencia que ha llevado a las fuerzas hostiles a consolidarse en el territorio, además, y lo más grave, todo indica que una parte del generalato conspiró con el enemigo. Cuestión de negocios. Querían proteger la operación, cuidar los laboratorios donde se procesa la droga, preservar la vida de los socios.

Maduro ha avanzado en vender su legitimidad, aunque ese CNE "potable" y plural, no lo sea en la realidad. Las reacciones internacionales a este nuevo CNE estuvieron divididas. El argumento jurídico inexpugnable de considerarlo ilegítimo por provenir de un ente no reconocido, emitido por el secretario general de la OEA, Luis Almagro, se presenta suavizado por el gobierno de Joe Biden y países de la Unión Europea al dar la lectura de un primer paso, aunque aún insuficiente. Es importante precisar que tal tibieza es claro resultado de la intensa gestión de Josep Borrel, representante de la Unión Europea. Su lobby con el apoyo de la cancillería española junto a empresarios poseedores de altos intereses en Cuba y Venezuela ha logrado aturdir hasta a algunos sectores americanos.

A la élite de la Fuerza Armada ni la crítica ni los muertos parecen importarle. Dan más valor a los planes del espectáculo previsto para el 24 de junio por la celebración de los 200 años de la Batalla de Carabobo. El objetivo es impactar con grandilocuencia. Como es usual, también ha servido para hacer negocio como el de la reparación de los tanques, asunto que ha remozado la vieja rencilla entre Diosdado Cabello y Padrino López.

Pero la verdad de esta parte de la tragedia venezolana parece empeñada en mostrarse. Como esa que revela que entre esa guerrilla disidente hay desertores de la FANB. Una guerra entre venezolanos. El sueño del chavismo.

Si bien a Maduro le mortifica altamente la investigación que debe iniciar la Corte Penal Internacional contra él y otros miembros de su régimen por la comisión de delitos de lesa humanidad, también es cierto que dicho proceso no ha frenado la constante exhibición de su impiedad. Esa actitud no es casual. Es coherente con un plan que ha venido ejecutando la dictadura. Lo ha hecho sin pausa y la providencia es solo una parte. Tiene que ver con el control sobre los ciudadanos a través del maltrato, la humillación para mantenerlos doblegados, impidiéndoles de manera deliberada el acceso a los beneficios y peor aún, castigar a todo aquel que reciba ayuda, dejando la única migaja, el mínimo beneficio posible, al delator que traicione y entregue al que le ha dado la mano.

No es un buen momento para quienes defendemos la democracia en Venezuela, lo que no significa resignación. La pandemia ha resultado en un escenario favorable para el control de la población en medio de la exhibición del cinismo y la impiedad por parte de los rostros más visibles de la tiranía. Prohibir el ingreso de vacunas, utilizarlas con privilegio y para lucrarse, anunciar una falsa vacuna cubana, la recomendación de menjurjes, en fin, todo sufrimiento, cualquier burla imaginable, son utilizados desde el ejercicio del poder de unos miserables. El régimen nunca deja de entregar a los más indefensos al peligro y las penurias. Aplican el guion cubano.

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