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Así que hoy Nicolás Maduro está en aprietos. Ha pasado a convertirse en un estorbo para propios y extraños. Para locales y extranjeros, civiles y militares, para opositores y especialmente para los del Psuv.

A diferencia de quienes creen que la parodia del Consejo Nacional Electoral que oficializó el desastre del referéndum consultivo fue una presentación armada deliberadamente por el oficialismo para desalentar el voto opositor en vista de la futura elección presidencial, opino que la circunstancia se les fue de las manos. Elvis Amoroso en su rol les resultó, como diría mi abuela, “aguado”. Tartajeante y torpe, haciendo maromas con las cifras, confundiendo votos con votantes, disminuyendo el cómputo final anunciado el día anterior, fue patético. La ausencia de rigor en los datos emitidos y el no informar sobre números esenciales evidenciaron al poder electoral enredado en su trampa y su falsedad.

Venezuela paga caro estar bajo el dominio de un régimen inescrupuloso que tiene por residente en Miraflores a un fanático de la incultura.

También se alimenta el resentimiento contra quienes tienen o aspiran a tener una sólida formación de conocimientos y valores.

Entretanto los centros educativos tanto de Caracas como en el interior del país se caen a pedazos, sin equipos, sin servicios, con escaso personal que no puede vivir con una paga miserable. Sin embargo, es el gremio de profesores y maestros el que está dando una gran lucha en las calles para exigir mejoras salariales y reparación de las instalaciones.

Para el régimen la importancia de los centros educativos se centra en el sentido utilitario durante los procesos electorales. Para ello no escatima recursos, ni hay límite de tiempo para abusar de los espacios e invadir las instalaciones con cajas y equipos.

Como bien han explicado los expertos, las preguntas planteadas en el referéndum consultivo y la campaña para que la gente vote de manera afirmativa pueden impulsar situaciones extremadamente delicadas y con graves consecuencias jurídicas para Venezuela, como lo sería el desconocer o apartarse de la Corte Internacional de Justicia. También hay otros aspectos que demuestran grave descuido de parte de Venezuela en una materia de alto interés geopolítico, como lo es haber permitido que Brasil mantuviera operaciones militares en el territorio en disputa, así como que las Fuerzas Armadas de Guyana hiciesen entrenamiento en el territorio en reclamación. Bajo esta tensión diplomática el liderazgo opositor ha asumido la situación con sobriedad y serenidad. Lejos de acercarse al terreno movedizo de Maduro, la Plataforma Unitaria Democrática advierte que el tema del Esequibo es de gran interés para la nación

El régimen no está procesando bien el rechazo creciente. Las protestas por mejores salarios no han cesado ante el continuo deterioro de la calidad de vida del venezolano. El salario mínimo y las pensiones tienen más de 600 días sin aumento. El monto ni siquiera alcanza 4 dólares en un mes, con una cesta básica que ronda los 380 dólares. Los bonos estudiantiles prometidos se agotarán en tres pasajes de autobús. Maduro sabe que no tiene dinero para ejercer el clientelismo político que lo ha sostenido, por eso presiona por el cese de las sanciones y se desespera. Alza la voz y tiene miedo.

Otro miembro de su corte (literalmente), la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, Gladys Gutiérrez, organizó muy oronda un acto protocolar con cinta tricolor mediante, para dar por inaugurado un grifo que servirá para recargar los botellones de agua potable del más alto tribunal del país. Es un chiste sin comentarios.

La audiencia pública cumplida el martes 7 y el miércoles 8 de noviembre, activaron el sueño posible de justicia. Fue un aterrizaje en el estado de derecho que sentíamos muerto. Fue alentador disfrutar sin censura de dos sesiones desde La Haya transmitidas en vivo en las que se debatió solemnemente casos de nuestra realidad, sobre delitos cometidos por funcionarios del régimen actual.

Las inexactitudes, la ausencia de pruebas, los argumentos generales, las frases manidas, abundaron en el equipo que, para colmo, es financiado por los venezolanos. La guinda de la torta la puso Yván Gil, canciller de Maduro, quien además de atacar la sesión denunciando irregularidades en la misma, se fue por el camino de intentar desacreditar a la CPI.

Un Nicolás Maduro derrotado pretende rugir sin que eso logre borrar el testimonio de voluntad ciudadana, de civismo, de decisión y valentía, de desesperado y absoluto deseo de cambio registrado el pasado 22 de octubre.

Y en todo lo mencionado, lo más destacable es el convencimiento democrático. La decisión de votar para elegir el candidato de su preferencia.

Por eso, uno de los aspectos más destacable de la elección primaria fue cómo quedó desbaratada la hipótesis esgrimida y utilizada por Maduro a su conveniencia, de atribuirle a la oposición planes terroristas y todas esas sandeces que solo están en la agenda de ellos, los de Miraflores y Fuerte Tiuna, de los funcionarios asalariados para la violencia, y las bandas estructuradas en cárceles con permiso para matar.

La empatía puede ser una forma radical de acercamiento y diplomacia en nuestro mundo cada vez más hostil y volátil. Esto espero que se una a otra regla que se enseña a todos los actores: lo importante es escuchar”. Con esa frase cerró Meryl Streep su discurso.

El último boletín de la Comisión Nacional de Primarias ratificó lo que asomaba el primer registro: el proceso rompió todos los pronósticos. 2.307.635 votos fueron escrutados de los cuales María Corina obtuvo 2.253.825 que significan el 92.35% del total.

El país pudo ver desde la noche del domingo los rostros desajustados de la élite del régimen lanzando amenazas y denuestos muy reveladores de su miedo. Todo les había fallado. 

Este acuerdo asoma varios aspectos importantes. La aprobación de auditorías al sistema electoral, el rechazo a la violencia, la garantía de seguridad de los candidatos, el equilibrio informativo. Todo muy bueno.

¿Asuntos pendientes no mencionados expresamente? El tema de los presos políticos. Es evidente que el régimen jamás dejará por escrito una nueva evidencia en la que admita que en Venezuela hay presos políticos. Eso sería cuchillo para su garganta, una joya de regalo para el expediente del Caso Venezuela en la Corte Penal Internacional. Pero sí, ese tema se debatió. Y por supuesto, se espera la liberación de algunos de los casi 300 hombres y mujeres que injustamente están encerrados en las mazmorras del régimen.