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Maduro jamás pensará o actuará como un demócrata porque no lo es. Anunciar interés por las negociaciones es sólo una manera de matizar su imagen autoritaria, asegurar a la comunidad internacional que va a mejorar las condiciones electorales es un modo de ganar tiempo y prometer a los venezolanos que se medirá alguna vez es una burla descarada a la que además saca provecho para utilizarla en dividir a la oposición.

Y entonces explotó Cuba. Los hechos asustaron a Maduro, ni qué decirlo, en especial porque ninguno los vio venir, es decir, la inteligencia cubana, fue sorprendida. Por supuesto, la paranoia se activó. A final de cuentas se trata de la misma gente que ha penetrado nuestros sistemas de seguridad y dirige los hilos del control social en Venezuela.

El régimen de Nicolás Maduro violenta la Constitución, continua y descaradamente. El pasado 6 de julio la Asamblea Nacional (AN), electa de manera fraudulenta en diciembre de 2020, aprobó un acuerdo con el que declara la inexistencia, ineficacia e invalidez de los actos de la AN elegida en 2015 en la que la oposición logró por votación popular la mayoría calificada. Salieron de inmediato personajes que pesan miseria como Timoteo Zambrano a apurarse para proponer una ley que anule todos los acuerdos legislativos aprobados entre el 6 de enero de 2016 y el 4 de enero de 2021.

Registrada esta gravedad quisiera complacerlos para el regodeo necesario, con la referencia del desastre y las divisiones que se muestran florecientes en el proceso interno de las candidaturas dentro del PSUV.

“La ley de Ciudades Comunales permite que sean sustituidas las diferentes instancias de gestión, regional, local, y municipal mediante la transferencia de recursos y competencias a autoridades no electas por el voto universal, directo y secreto”, precisa el documento de las ONG´s.

La lectura de los expertos advierte sobre el término “poder popular” que “agrava la delegación absoluta de capacidad de gestión y decisión de la cúpula del poder estatal, la opacidad de la gestión pública y las anomalías en la gestión de recursos”. Y he aquí un elemento fundamental. La creación de estructuras paralelas a los municipios con base en los consejos comunales garantiza la corrupción. “Bajo esa ley, Maduro pretende normar el funcionamiento e interrelación entre las jurisdicciones, gestión de servicios públicos y transferencia de recursos por parte del Ejecutivo”, advierten especialistas.

Dos versiones no contradictorias corren en los pasillos del TSJ. La primera apunta al castigo al presidente del máximo tribunal Maikel Moreno quien ha tomado el sistema de justicia con bandas delictivas que extorsionan sin límites. Y si bien eso no es un problema para un régimen que se sostiene sobre sus socios del crimen organizado, hay un elemento clave que lleva a la segunda versión. Tiene que ver con la constante preocupación de Maduro por la investigación de la Corte Penal Internacional. Todas las averiguaciones que hagan comisiones que incidan en esa instancia, como la oficina de la alta comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, lo hacen temblar. Y Miraflores maneja la información de que va muy avanzada una investigación cuya parte más gruesa profundiza en todo el sistema de justicia y su participación en la represión, la persecución por razones políticas y en el desmontaje institucional.

El tema no debe ser desechado a pesar de la banalidad de los protagonistas. “(…) escucha gringuito ya estamos preparados, con armamento ruso te estamos esperando, vente pa´cá que lo que te viene es palo, seremos tu Vietnam latinoamericano (…)”, entonan jóvenes oficiales bajo el aliento de un superior con megáfono y la supervisión del titular de Defensa.

La humillación propinada a la FANB recientemente en Apure no es coherente con esos cantos. Tampoco la balacera que casi a diario se escucha en el oeste de la capital activando la conciencia del caraqueño respecto al poderío de la banda del Vampi y el Coqui por sobre los organismos de seguridad.

Pero la FANB puede resultar peligrosa jugando a través de otros, por ejemplo, usando a la guerrilla colombiana. Por eso, el ataque de este martes 15 de junio a la Brigada 33 del Ejército colombiano en Cúcuta, donde el Comando Sur tiene una oficina, puede aumentar la tensión de Colombia y Estados Unidos sobre Venezuela.

Venezuela nunca había estado en el escritorio de la justicia penal internacional. Ahora es el Caso Venezuela I. El expediente que ha sido alimentado desde 2017, acumula delitos de lesa humanidad contra la población civil perpetrados en dos momentos importantes de protestas en Venezuela, 2014 y 2017, siendo estas últimas las de mayor fuerza.

El caso está en fase III la que consiste en la evaluación de la fiscalía para determinar si hay base razonable para proceder a una investigación de conformidad con lo establecido en el estatuto de Roma. Si sucede lo previsto, pasará a la sala de Cuestiones Preliminares para que se inicie la investigación. Ningún examen preliminar en América Latina ha llegado a esa fase.

Jamás habrá el registro de un procedimiento que pueda sostener las mentiras del régimen. Es imposible negar con pruebas que los ocho oficiales de la FANB que estaban en manos del grupo de Gentil Duarte fueron entregados coordinadamente luego de ser complacidas las peticiones de los captores guerrilleros.

Las exigencias fueron transmitidas a Diosdado Cabello a través del Sebin (organismo que él controla). El nombre de Diosdado había sido asomado en el segundo comunicado leído por el grupo de retenidos. No es la primera vez que Diosdado interviene públicamente en favor de la narcoguerrilla. Recordemos que, en septiembre de 2019, Lucas Valbuena, alias comandante Lucas, fue apresado junto a 14 hombres de la FARC, en un asalto al fuerte militar Ambrosio Plaza de Elorza en Apure por el robo de fusiles y más de 40 mil municiones. Los detenidos fueron alojados en la cárcel de Santa Ana en Táchira.

Danny José Vásquez Hernández hizo una aparición milagrosa en la población de la Victoria el pasado 19 de mayo, casi un mes después de la matanza. Inimaginable lo que ese joven debe haber sufrido. 27 días solo, huyendo de una poderosa guerrilla, sin equipos y en un territorio que de agreste se convierte en inhóspito, con una temperatura que supera los 34 grados centígrados sin poder acercarse al río a beber agua. Debe haber sufrido unos cuantos desmayos. Con seguridad Danny apeló a lo aprendido en los cursos de sobrevivencia, a las lecciones de evasión y escape. Se guio con las estrellas, se procuró raíces para comer, supo cómo evadir los animales salvajes, con astucia se ocultó del enemigo que lo buscaba porque sabía que estaba huyendo.