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Estadísticas que preocupan: los cuerpos de seguridad del régimen venezolano son responsables de una de cada tres muertes violentas en el país, una cifra coherente con la actuación de un Estado criminal.

Precisa Roberto Briceño León director del OVV, que de acuerdo a los parámetros de la Organización Mundial de la Salud, puede afirmarse con claridad que una epidemia de violencia se expande en el territorio nacional.

El 8 de octubre, el cuerpo del concejal Fernando Albán fue lanzado del décimo piso del edificio de la policía política, SEBIN, ubicada en Plaza Venezuela. Albán había sido detenido de manera irregular. Los antecedentes conocidos por testimonios de presos políticos y las circunstancias del hecho, llevan a la certeza de que el concejal fue salvajemente torturado y que durante ese proceso, falleció.

En un gesto de hermosa generosidad, el premio Nobel Mario Vargas Llosa, asistió al cierre de las presentaciones de la obra de teatro Sangre en el Diván en Madrid en diciembre pasado. Como ustedes saben, se trata de un monólogo magistralmente interpretado por Héctor Manrique a partir de casi 40 horas de conversaciones que sostuve con el psiquiatra Edmundo Chirinos en el proceso de ser juzgado por el asesinato de la estudiante de Periodismo y su paciente, la joven de 19 años Roxana Vargas.
Después de asistir a la obra, Vargas Llosa extendió su generosidad el 9 de diciembre, en su artículo semanal en El País de España. A continuación reproducimos con orgullo y agradecimiento el texto:

La jueza María Lourdes Afiuni ha sufrido los rigores de un castigo presidencial luego de que Hugo Chávez ordenara al Poder Judicial que la sentenciara a 30 años de prisión. Su condena –sin juicio formal– resultó inmediata. Desde la detención de Afiuni, la situación en Venezuela ha empeorado. La lista de muertos en condición de presos políticos, va peligrosamente en aumento. En los tribunales ya no se cumple con casi ninguna formalidad.

Gran dibujo del hombre nuevo. Construido sobre el resentimiento, mediocre, bandolero, que asalta desde el poder la propiedad envidiada para después destruirla, procurando complacer a quien nunca habría podido obtenerla con esfuerzo y trabajo. Así asumen ellos el país, con una diferencia: Ni siquiera convirtiendo al país en cenizas, se quieren ir.

Visto está que al dictador Maduro nada le importan la destrucción del país, el hambre de los venezolanos, el sufrimiento de los enfermos, la muerte por falta de asistencia y el dolor del éxodo.

Nicolás Maduro, después de regresar de Rusia, recibió en Venezuela un guiño de Vladimir Putin: una escuadrilla de aviones rusos, entre ellos dos bombarderos T-160 con capacidad para armas nucleares.

Maduro necesitaba acusar a Colombia de enviar paramilitares con la intención de matarlo. Colombianos. Según él, había sido desmantelado un campamento paramilitar a menos de 500 metros del Palacio de Miraflores. No hay ni una sola prueba de este hecho. Sin embargo, para alimentar el montaje, fueron enviadas comisiones parapoliciales a distintos lugares de Caracas, a barrios de Catia, Petare, el centro. 

Penosos incidentes han resultado en un dibujo de lo que nos acontece como país cuando la oposición transita uno de sus momentos más oscuros y los venezolanos se sienten en total abandono.

En menos de una semana, dos conocidas mujeres han sido maltratadas públicamente por hombres no tan conocidos aunque muy vinculados a relevantes actividades políticas opositoras.

Seguir la ruta del dinero a los corruptos en Venezuela es más sencillo que hacer públicos los resultados de la pesquisa. El miedo y la hegemonía comunicacional conforman un pésimo escenario para revelar la verdad