14 Jul
Fue asesinado un aliado incómodo
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El odio del régimen a Carlos Lanz se hizo inocultable con el final del relato: su cuerpo fue lanzado a unos cochinos para que se lo comieran.

Una carga de estupor se ha apoderado de la izquierda chavista a partir de la versión de la Fiscalía sobre la desaparición y asesinato de uno de sus líderes Carlos Lanz. La versión, hecha pública por Tarek William Saab, sufre de contradicciones, debilidades y errores que en términos criminalísticos dejarían en libertad a los implicados de tratarse de un juicio justo en un país con Estado de Derecho.

La opacidad marcó el caso desde el momento de la desaparición de Lanz la mañana del 8 de agosto del 2020 cuando salió de su casa en la urbanización Base Sucre en Maracay.

Limpiando el guión de Tarek William cargado de misoginia contra Mayi Cumare la señalada esposa, así como contra su hija y su hijastra, y obviando la teatralidad del diálogo con sus captores, “no me arrodillo, muero de pie”, este caso necesariamente debe considerar la lucha interna del régimen con el sector de izquierda radical que señala a Maduro por corrupto, por desviarse de los principios socialistas y cuadrarse con Estados Unidos porque “por la plata baila el mono”. Este sector, nada desestimable, era encabezado por Carlos Lanz quien vivía en una zona muy vulnerable militarmente hablando, el estado Aragua, donde mantenía contacto con oficiales de la FANB. Tanto no se puede excluir el tema militar en este caso, que el comandante de la base aérea de Puerto Ordaz, general de división César Matías Camacaro, fue “invitado a conversar” el 20 de septiembre del 2020 a la sede de la DGCIM donde aún sigue detenido. Camacaro era gran amigo de Lanz. Otros compañeros agregan que Lanz y el también fallecido general Raúl Isaías Baduel, eran cercanos.

En todo caso, ¿qué relación existe entre un general de división que ya lleva casi dos años preso, con la historia de unos pranes y los amantes de una esposa infiel? Ninguna. Ese punto, Tarek William lo obvió.

Fuentes políticas también destacan que Maduro viene tomando decisiones impulsado por advertencias de funcionarios de contrainteligencia (los responsables de esos informes fueron ascendidos el pasado 5 de julio). A pesar de las apariencias, a Maduro le inquietan algunas situaciones, por ejemplo, le confunden las inasibles declaraciones del presidente electo de Colombia, Gustavo Petro, así como también debe trajinar con el malestar de sus aliados guerrilleros y narcotraficantes colombianos por sus muertos en territorio venezolano donde según acuerdo, deben ser protegidos. Esa es otra izquierda que también está molesta. Y es que los choques con esa izquierda colombiana no suelen ser distintos a los que ocurren dentro del Psuv. Están imbricados.

Otras diferencias internas a veces son públicas. Como cuando Maduro anunció como un éxito la visita de una comisión de Estados Unidos, mientras Diosdado Cabello ordenó colocar el hashtag en twitter #YankeeGoHome. Y aunque después se abracen y envíen saludos cariñosos, la procesión va por dentro.

Conocida la versión oficial de la muerte de Lanz, compañeros de militancia aseguran que él había logrado acceder a secretos del Sebin y que era un convencido de la necesidad de hacer trabajo

político en la Fuerza Armada, sin que eso significara que estuviese conspirando (lo que no descarta que Maduro lo creyera). Lanz era referencia de una corriente que casi reproducía el alma de un fanático. “Se reunía con maestros, estudiantes, agricultores, religiosos y estudiantes”.

Formalmente, Sanz era asesor del ministerio de Educación. Gustaba de instruir sobre operaciones psicológicas. Había anunciado que no iba a digerir lo que él consideraba el viraje de Maduro hacia el capitalismo. Poco antes de su desaparición Carlos Lanz fue protagonista de una marcha de campesinos. Eso no cayó bien en Miraflores. Lanz fue etiquetado como subversivo mientras activistas agroecológicos acusaban por igual a gobierno y empresarios (algunos ahora amigos del régimen) como los responsables del desabastecimiento, programado con Estados Unidos.

En eso era coherente Lanz, quien el 3 de julio habría cumplido 76 años. Su expediente contempla, además de su título de sociología, la militancia en las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) y el Partido de la Revolución Venezolana (PRV) aunque más es recordado por haber participado en el secuestro del empresario William Frank Niehous en 1976 teniendo como compañero a Jorge Antonio Rodríguez, padre de Jorge y Delcy.

Con la llegada del chavismo llegó a ser presidente de Alcasa en el 2005. Su esposa ha sido acusada como la autora intelectual de su asesinato, junto a otros 12 detenidos. El anuncio era esperado luego de una noche de cuchillos largos con aprehensiones y allanamientos en grupos de izquierda en Caracas y el interior del país. Del móvil del crimen quedó claro el esfuerzo del régimen para espantar los motivos políticos.

El cuerpo nunca será encontrado. Queda el mensaje para los aliados incómodos: no hay intocables.