09 Jun
La peligrosa narrativa antipolítica
Visto 142 veces
Valora este artículo
(0 votos)

 

Un fantasma recorre el mundo y se apodera de las redes sociales: la antipolítica. ¿Y saben algo? El liderazgo que solo sabe ser convencional, no lo está evitando. Los políticos han quedado encapsulados sin hacer propuestas. Enmudecieron. Cuando hablan no generan empatía y hasta aburren. Perdieron la narrativa apropiada. Su capacidad de hacer soñar ha quedado bloqueada. Por eso y otras razones no les creen.

La confrontación y la descalificación al ritmo del Tik Tok o Facebook florecen en espacios públicos arbitrariamente. Posturas displicentes, personajes en actitud provocadora sin reglas de juego y sin importar si rozan el escándalo están en el menú. La dinámica impone un show divertido donde el debate no es una opción. No hay propuestas. Si es cuestión de discursos, ganan las posiciones radicales contra el establishment y contra su liderazgo. Se recomienda alzar la voz.

 

La antipolítica tiene como objetivo crecer sobre las debilidades o los errores de las democracias aprovechándose al mismo tiempo de sus beneficios para, una vez en el poder, mutar en el modelo que se acomode a sus intereses.

La antipolítica contamina la región. En tanto Venezuela, continúa extendiendo el período de oscuridad que ahora expone una nueva faceta que Maduro utiliza impúdicamente. Se trata de operar con su propia oposición, la que le acomoda, la que desde su falsa trinchera opositora descalifica a los partidos políticos, la que se mofa del liderazgo. Alacranes o chavismo azul, beneficiarios de chequeras de empresarios contratistas del régimen que han tomado alcaldías y cuyos tentáculos andan a la caza de presas necesitadas.

El discurso es muy obvio: primero arranca con la descalificación del adversario para disparar luego contra los líderes que hacen vida en los partidos, lo que después lleva a despreciar a todos los políticos en general, salvo ellos mismos.

Las recientes elecciones en la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela, aporta el ejemplo. El resultado de ese proceso, aún en disputa para el momento de escribir esta nota, asomó un ganador, Jesús Mendoza, que en su primer discurso esbozó un relato que denigraba de la política hecha desde los partidos, sin reconocer que él mismo fue apoyado por el partido Fuerza Vecinal, especie de Caballo de Troya que ha reclutado a figuras conocidas del espectáculo, el periodismo y la oposición política, por supuesto.

El proceso que se cumplió el 25 de mayo pasado se anunció desde los inicios de su organización, con conflictos. Algunos voceros de la Asamblea Nacional opositora venían denunciando el uso irregular de fondos públicos desde unas alcaldías del área metropolitana para intervenir en el proceso electoral estudiantil. Luego, cumplida la votación, el presidente de la Comisión Electoral, Roangel Ojeda informó de irregularidades en 16 escuelas. Total, mientras Colombia cerró campaña, votó en su primera vuelta para la presidencia y conoció los resultados, los estudiantes de la UCV andaban de las greñas. En el interín, actores de Primero Justicia partido que como es lógico tenía un candidato, se apresuró a felicitar vía Twitter a su representante, pero resulta que luego en un boletín de la Comisión Electoral otro fue declarado ganador, Jesús Mendoza, quien de inmediato proclamó que la universidad es de los estudiantes no de los partidos “aquí no hay guaidós” (no ha pasado mucho tiempo desde que Juan Guaidó fue universitario, por cierto). En otro escenario Mendoza declaró algo peor: “ser militante de Fuerza Vecinal no debe influir en mi actuación como líder universitario”.

No es que se le pida a esa criatura que despache desde la sede de un partido, pero ¡por Dios! ¿por qué negar su militancia? ¿Qué cuento es ese de satanizar a los partidos políticos, engañando además a sus seguidores? Habría que explicarle a ese joven cómo grandes líderes políticos han sido primero líderes estudiantiles que han militado en partidos.

La Federación de Centros Universitarios es la representación política de los estudiantes, la cual necesariamente tiene que estar vinculada a los partidos que hacen vida en el país. ¿O en qué tipo de organización milita este nuevo presidente de la FCU/UCV? ¿En una empresa, como por ejemplo Fospuca?

Aún se debate si efectivamente Mendoza resultó triunfador o si lo es Sebastián Horesok, representante de Primero Justicia. Espero que, si él gana, no niegue su origen. Espero también que actores de Primero Justicia que tienen su propio espacio, no salgan a ufanarse de tener el control y que respeten el mundo universitario.

Alguien llamó a la antipolítica “involucionismo democrático”. Estoy de acuerdo.

Escribió Fernando Savater: “Llegó la crisis y todos los que eran apolíticos se volvieron antipolíticos, pero nadie decidió ser político, que es lo que necesitamos”.