10 Sep
Justicia
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El sábado 24 de agosto fue encontrado sin vida el cuerpo del psiquiatra Edmundo Chirinos. Murió a los 78 años, recluido en su casa como cárcel y solo. Pagaba la condena de 20 años de prisión por el crimen de la estudiante Roxana Vargas, inspiradora del libro que ustedes conocen muy bien: “Sangre en el Diván”.


La salud de Edmundo Chirinos se comenzó a deteriorar poco después de iniciarse el proceso judicial en su contra. Primero fue operado de una hernia y luego de una hemorragia subdural –la autopsia de Roxana registra como causa de muerte una hemorragia subdural, cosas de la vida- de las que salió sin aparentes secuelas. Al menos así se mostró durante la realización del juicio.


Chirinos, ex rector de la Universidad Central de Venezuela, ex candidato a la presidencia, ex constituyente, había sido también psiquiatra de conocidas personalidades del país, entre otros del ex presidente Hugo Chávez y de quien fuera su esposa Marisabel Rodríguez. Su vida transcurría entre la placidez económica y el reconocimiento social que observaba con un silencio cómplice, conocidos excesos que el médico cometía con sus pacientes.


La salud de Edmundo Chirinos se comenzó a deteriorar poco después de iniciarse el proceso judicial en su contra. Primero fue operado de una hernia y luego de una hemorragia subdural –la autopsia de Roxana registra como causa de muerte una hemorragia subdural, cosas de la vida- de las que salió sin aparentes secuelas. Al menos así se mostró durante la realización del juicio.


Chirinos, ex rector de la Universidad Central de Venezuela, ex candidato a la presidencia, ex constituyente, había sido también psiquiatra de conocidas personalidades del país, entre otros del ex presidente Hugo Chávez y de quien fuera su esposa Marisabel Rodríguez. Su vida transcurría entre la placidez económica y el reconocimiento social que observaba con un silencio cómplice, conocidos excesos que el médico cometía con sus pacientes.


Chirinos aún en su casa y en proceso de juicio, continuó en el ejercicio de la psiquiatría. Sólo la sentencia que lo envió a Yare II se lo prohibió expresamente.


El año pasado a solicitud de su defensa, Edmundo Chirinos fue trasladado a su casa en una decisión que consideró su avanzada edad. El psiquiatra se mostraba bastante debilitado física y mentalmente. Comenzó a presentar serias dificultades motoras y algunos problemas en el habla.


Chirinos había sido recluido en la Policlínica Metropolitana un mes antes de su muerte, con una neumonía aguda luego de sufrir dos convulsiones. Después de su recuperación fue enviado a su apartamento en Sebucán donde vivía sólo y recibía los servicios de una señora contratada para asistirlo en sus necesidades. Ella fue quien lo encontró sin vida y avisó a las autoridades y familiares. La causa de muerte fue natural y fue cremado al día siguiente sin servicio velatorio, en total discreción.


A raíz de conocerse el fallecimiento de Chirinos han corrido rumores que lo colocan como presunto autor de un libro contra el gobierno y por lo tanto pretenden sembrar dudas sobre la causa de su muerte. Sinceramente: ni en sus mejores condiciones mentales Chirinos logró publicar libros sobre el tema que le era más cómodo, la psiquiatría. Menos ahora, cuando estaba incapacitado. Y sobre política no escribió ni cuando fue candidato presidencial. A él le gustaba hablar, actuar.


Pero era inevitable que la vida del polémico psiquiatra se cerrara con un capítulo especulativo escandaloso. Eso le habría gustado.


Tan sólo cuatro días después, Gellinot González Quevedo y Anney Montilla Oropeza fueron sentenciadas a 27 años de prisión por su responsabilidad en el fallecimiento del niño de 5 años Dayan González, inspirador de otro libro que ustedes también conocen: “El Grito Ignorado”. Dayan murió en Guanare el 1º de diciembre de 2011. Los cargos que sumaron esa condena fueron: abuso sexual, homicidio intencional a título de dolo eventual, trato cruel y lesiones graves antiguas. Gellinot era la madre de Dayan, y Anney era su pareja.


Pero realmente el gran castigo para ambas fue la decisión de separarlas de lugar de reclusión. Hasta este momento permanecían juntas en la prisión de Coro. Ahora, Gellinot está en el INOF, mientras Anney fue remitida a la Penitenciaría General de Venezuela. 


Dayan fue objeto de continuos y prolongados abusos, maltratos y torturas ante los ojos de mudos testigos que ignoraron las señales de una criatura que vivía en sufrimiento.


Ciertamente, ni Roxana Vargas ni Dayan González regresarán junto a nosotros por sentencias terrenales o divinas, pero al menos se hizo justicia.