01 Nov
Tranquilo, todo está bien
Escrito por Nayibe Aguilera |
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Cuántas veces hacemos esfuerzos sobrehumanos para camuflar la tristeza. Pretendemos engañar a los demás viviendo en silencio lo que nos sucede  aparentando con cierta indiferencia que todo está bien para no arriesgarnos a dar paso a los sentimientos.  Creemos que se puede evitar la depresión y para mantenerla a raya, limpiamos de manera obsesiva, nos ponemos hiperactivos viviendo a cien por hora para no concedernos el tiempo necesario para sentir. Nos hacemos devoradores de comida, medicamentos, cigarrillos o drogas anestesiándonos. Alejándonos, al menos por unos momentos, de nuestro mundo emocional.

 

“A mal tiempo buena cara”, “ponte bonita y arréglate que todo está bien”, “no es mal de morir”, son frases que escuchamos a menudo para no permitir contactar con lo que tanto duele y que en ocasiones está relacionado con eventos del pasado. Pero lo que no sabemos es que toda esta actuación del “como si no pasara nada” nos va de a poco empujando al fondo. Cuando menos se admite el problema, mayor es el malestar ya que empleamos mucha energía en este esfuerzo.

 

Es importante pasar “de detenernos”, a “tenernos”, a apropiarnos de nosotros mismos para tomar consciencia de lo que estoy sintiendo y desde allí manejarlo. Aceptar las causas y evaluar la diferencia que hay entre esa etapa donde era un niño sin recursos para entender lo sucedido, y el adulto con capacidades, experiencia y conocimientos que puede mirarlo y hacerlo diferente. Entender que para detener el proceso es necesario identificar las olvidadas necesidades afectivas para poder aprender a expresarlas desapareciendo luego los trucos que me ayudan a decir que “todo está bien”.