01 Oct
Las articulaciones
Escrito por Laiceth Garrido Mata |
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Nosotros estamos conformados por articulaciones que son el enlace entre un hueso y otro. Esos lazos nos permiten los movimientos adecuados para desplazarnos en la vida.

 

Están  las articulaciones del cuello, hombros, brazos, muñecas, caderas, rodillas, tobillos, pies..

 

Antes creía que cuando me levantaba en las mañanas,  como el cuerpo había descansado en la noche, me debía levantar sin dolor, así como cuando tenía 20… Ahora sé  que no es así, que eso va cambiando. Al despertar,  podemos tener dolores en los pies, la cadera, las rodillas  y en la medida que nos vamos moviendo, que el cuerpo se va calentando, las molestias van pasando.

 

Dice la tradición china que me articule adecuadamente con Dios, con la existencia, con la vida, con el cielo, así  mis articulaciones van a estar flexibles, viviendo cada día con mayor calidad.

 

Llevando esto al plano de nuestra vida actual, en la cotidianidad: una persona que está bajo un estrés  severo, que todo lo ve muy mal, que no hace ejercicio, que duerme mal, que se alimenta mal, que se relaciona mal, seguramente entre otros síntomas le van a doler las articulaciones.

 

Eso hace que comience el día sin practicar las sonrisas en mi rostro. Por eso insisto en que una práctica  importante de cultivar, es la reflexión diaria:  sentarnos aunque sean cinco minutos diarios a pensar cómo llevo la vida, cómo me relaciono con mi familia, con el entorno. Cómo puedo mejorar como ser humano, sentirme mejor, qué puedo aportar al planeta para estar bien.

 

Y una manera es simplemente comenzar desde la cama, antes de levantarse, con sencillos ejercicios que no nos van a quitar más de cinco minutos. Hay que intentarlo: mover los pies de abajo a arriba, movimientos circulares; las rodillas, estirar las piernas de un lado a otro; mover las manos: estirar y contraer los dedos, mover las muñecas en forma circular. No es saludable poner los pies en suelo frío. Y ya al salir de la cama, mover la cadera en círculos, los hombros hacia adelante y hacia atrás. La cabeza hacia la derecha y hacia la izquierda, pegar el mentón al pecho. Nunca, nunca, debemos echar la cabeza hacia atrás, ya que eso encoge los músculos que cubren y protegen las cervicales.

 

Luego debemos tomar una buena respiración: lenta, profunda y sostenida y luego exhalar. Que no quede nada de aire. Y ya: a arrancar el día. Les prometo por experiencia propia que van a comenzar con otro prisma, sin quejas, con alegría.

 

Ánimo que la vida se hace día a día con pequeños detalles.