20 Sep
Sin el Capitán
Escrito por Mari Montes |
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“Mis héroes, mis sueños, y mi futuro estaba en el Yankee Stadium”. Derek Jeter

 

Derek Jeter debutó en las Mayores con 20 años y 337 días. Defendió el campocorto, participó en dos dobleplays y ocupó el noveno turno al bate; se fue de 5-0 y recibió un ponche de Bobby Ayala. Los Yankees perdieron con los Marineros 7-6. Luis Sojo, camarero de Seattle, se fue 5-2 y anotó una vez. El juego se prolongó por 12 episodios en el Kingdome de Seattle, ante 18.948 aficionados. El manager de los Yankees era Buck Showalter y el de los Marineros Lou Piniella.

 

Jeter llegó de la granja de los Yankees después de ser seleccionado en el Draft Amateur, en la primera ronda como sexta escogencia en 1992. En su año de debut estuvo en 15 juegos y al año siguiente, titular del short stop, lució tanto como ganar el premio a Novato de Año de la Liga Americana, bateó .314.

 

Se anunciaba la llegada de uno de los mejores Yankees de todos los Yankees.

 

Nunca hizo alardes de su estatus “Los Yankees tienen 25 héroes”, dijo cuando ganaron la Serie Mundial de 2000.

 

Los Yankees de 1996, dirigidos por Joe Torre, fueron campeones de la Serie Mundial y repitieron en 1998, 1999, 2000 y 2009 con Jeter en la alineación.

 

Derek Jeter fue el Jugador Mas Valioso del Juego de las Estrellas de 2000, un gran año en el cual consiguió además del Premio Babe Ruth y también el MVP de la Serie Mundial.  Ganó el Premio Hank Aaron dos veces (2006 y 2009) el Roberto Clemente en 2009 y el Premio a la Memoria de Lou Gehrig en 2010. En 20 temporadas fue invitado 14 veces al Clásico de Verano. Suma cinco Bates de Plata e igual número de Guantes de Oro.

 

Hurgar en los números que ha acumulado Derek Jeter en su historia en las Grandes Ligas, es encontrarse con una carrera fascinante. Números y logros que describen a un jugador excepcional, por encima del promedio, indiscutible futuro habitante del Salón de la Fama de Cooperstown la primera vez que le llegue su turno.

 

Usando las herramientas de las cuales disponemos para establecer comparaciones con leyendas de todos los tiempos, no quedan dudas sobre sus cualidades. Ubicamos su nombre al lado de los más legendarios protagonistas del beisbol.

 

La carrera del Capitán Yankee, vista en números, es extraordinaria, pero cuando salimos de las estadísticas, nos conseguimos a un ser humano con grandes virtudes.

 

Derek Jeter siempre jugó con esos intangibles que la sabermetría no es capaz de medir, como él mismo dijo una vez: “No se puede cuantificar todo lo que un jugador hace para ganar los juegos”.

 

Derek Jeter demostró, en una época difícil para el beisbol, con la reciente huelga salarial de 1994, que el beisbol “romántico” no había desaparecido. No fue una exageración de  Peter Richmond en la revista “GQ” que "Él había sido convocado por los dioses del beisbol, para llevar la antorcha, para ayudar a salvar el equipo y el estadio y tal vez incluso el beisbol en sí”.

 

Una vez que le preguntaron de su juego entregado confesó: “Supe que Joe DiMaggio dijo que él jugaba pensando que un niño por primera o por última vez estaba asistiendo al juego y que a ese niño debía su mejor esfuerzo, y desde entonces hago lo mismo”.

 

No sé cuándo supo Jeter de esa filosofía del Yankee Clipper, pero debió ser muy temprano en su carrera, porque siempre le vimos jugando así como un “Old Fashion Boy”.

 

“Obviamente,  eres conocido por lo que haces. Pero deseo ser conocido como una buena persona. Uno es una persona mucho más tiempo, antes y después de ser un atleta profesional”.  Es otra de sus frases, digna de marquesina.

 

“Humildad” es otra palabra que lo define, firmó autógrafos, posó para fotografías, dio entrevistas, participó en cada evento de caridad al que fue convocado y siempre con una sonrisa, atento, afectuoso, sin pretextos.

 

Por eso fue recibido en cada parque rival con honores de héroe del beisbol. Los flashes fueron para él, todos quisieron verlo, aplaudirlo, hacerle saber lo que significa para el juego con su ejemplo como pelotero y como ser humano.

 

"Es algo único para un hombre joven en la década de 1990. Dotado como él está con todo ese talento, todo ese dinero y esos modales impecables. En esta era de atletas groseros, fanáticos desagradables, propietarios codiciosos y mitos rotos , aquí hay un héroe que en realidad es amable, y eso tiene que haber venido de una buena crianza”, dijo el periodista deportivo Gay Talese.

 

Para el economista y escritor Lawrence Ritter: “La cosa más fuerte que tiene el beisbol son sus ayeres”, bueno, Jeter se esmeró en darnos el privilegio de no extrañar esos ayeres.

 

En su famosa canción “Mrs. Robinson”, Simon y Garfunkel se preguntaron dónde estaba Joe DiMaggio, la inquietud me hizo recordar una frase de Sarah Jessica Parker (Carrie Bradshaw) en Sex and the City “Derek Jeter no está en la lista de lesionados…Todo está bien en el mundo”.

 

¿Cómo será el mundo sin Jeter en el lineup?

 

Será extraña la primavera en Tampa, el Capitán no llegará con sus ansias de novato a los entrenamientos. En el Yankee Stadium no se escuchará más “La Voz de Dios”, Bob Sheppard, anunciándolo en el orden al bate.

 

El próximo jueves será su último juego en el Bronx y cuando suene “New York, New York” interpretado por Frank Sinatra, no importará quién ganó, Derek Jeter no volverá. “Comiencen a difudir la noticia”…