16 Dec
Víctima o verdugo
Escrito por Nayibe Aguilera |
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Ante diferentes situaciones de la vida adoptamos posiciones que perturban nuestras relaciones con los demás, especialmente lo que concierne al mundo de la pareja y los hijos. Decidimos en ocasiones tomar el papel de víctima y esperamos que sean los demás quienes nos ayuden a resolver los problemas donde desde la sumisión entregamos nuestro poder personal esperando que el otro nos dé su protección. Otras veces por el contrario, nos convertimos en perseguidores y mediante la dominación a partir de un falso poder, utilizamos la humillación o la descalificación para controlar. Hay una tercera posición, muy manipuladora por cierto, donde nos creemos salvadores y nos revalorizamos a partir de la creencia de que debemos ocuparnos de los demás aunque ellos no quieran, “es por tu bien” solemos decir, anulando las necesidades del otro.

 

La descalificación, la manipulación, evadir las responsabilidades, agresividad encubierta, imposición y menosprecio, son algunos de los pensamientos o emociones que están detrás de las posiciones que mantenemos con nosotros mismos y con los demás. Con demasiada frecuencia olvidamos que cada persona debe vivir su propia verdad y nos mantenemos presos de los roles de victima, verdugo o salvador, lo que nos aleja de relaciones efectivas.

 

Para un manejo de relaciones saludables, la postura vital más positiva es aquella donde podemos confiar en nuestra propia capacidad. No debemos olvidar una regla de oro: “dejar vivir”. No nos empecinemos en imponer lo que nosotros juzgamos “bueno para ellos” porque los agobiamos. Hagamos el esfuerzo de aportar desde lo que conocemos y después dejarlos. Confía.  Partiendo desde nuestra propia seguridad interior debemos evaluar cual es el rol que estoy desempeñando en mis relaciones, y aceptar a los demás como son bajo la consciencia de que ellos actúan en cada momento lo mejor que pueden. Finalmente no debemos olvidar que los vínculos que establecemos con los demás dependen del valor que nos otorgamos a nosotros mismos y del lugar que creemos ocupar en la vida.